martes, 7 de febrero de 2012

Mi participación en "Cachitos de Amor"

Hace un mes comenté que me habían seleccionado un microrrelato en el Concurso de Microrrelatos Románticos de Acen.

Tal como prometí, ahora ha llegado el momento de compartirlo con vosotros, pues ya llega la presentación del libro, que tendrá lugar el viernes, 10 de febrero a las 19h en la librería Argot de Castellón.

Como también estará a la venta en una librería de Barcelona, en breve tendré un ejemplar entre mis manos, hecho que merecerá otra entrada del blog.

Este es el texto con el que participo:

Te dije: “Me gustaría que hubiese una bonita historia entre nosotros”. Aceptaste con sonriente dulzura. Desde aquel día un mismo destino en mutua compañía. Corazones unidos. Miradas intensas. Risas cómplices. Todos los días una vida en común. Recuerdos compartidos. Las manos entrelazadas. Juntos con la misma ilusión del principio. Ahora y siempre.


A continuación sigue parte (aquí la entrada completa) del texto con el que promociona la presentación del libro:


Este libro es especial por muchas razones, en primer lugar se trata del segundo libro solidario de esta editorial, puesto que los beneficios obtenidos por su venta, serán destinados a Fundación Borja Sánchez para niños y niñas con lesión cerebral. Con esta colaboración se organizarán actividades enfocadas al fomento de la lectura de estas niñas y niños con lesiones cerebrales.
Por otro lado, este es un libro único pues está ilustrado por "pequeños artistas". Todos y cada uno de los dibujos que aparecen en este original libro han sido diseñados y pintados por los niños y niñas con PCI de nuestra Fundación. En una actividad realizada el pasado 23 de Diciembre nos pusimos "manos a la obra" y se consiguieron crear divertidos dibujos e ilustraciones que la editorial ACEN decidió incluir en las páginas de este "Cachitos de Amor"

Selin

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martes, 31 de enero de 2012

Próxima visita a BCNegra 2012

El próximo miércoles, 8 de febrero, a las 19h15', estoy invitado a tomar un café con Jeffery Deaver, el autor de "El coleccionista de huesos", que presenta su nueva novela: "Luna Fría".

Ha sido gracias a una iniciativa de "Umbriel Editores", que han organizado en su página de Facebook un concurso, en el que se trataba de proponer una continuación de su última novela a partir de cierto punto. No mucho, algo escueto, limitado a 400 caracteres.

Por mi parte propuse un diálogo como inicio del siguiente capítulo, pues ese fue el estilo que vi en las páginas que nos dejaron como base.

Esa continuación mía ha sido una de las escogidas como ganadoras y el premio será departir (con traducción, claro, al menos en mi caso) con el autor, quien además nos obsequiará con un ejemplar dedicado de su novela.

Ya os contaré como habrá ido y, si es posible, subiré alguna foto.

Hasta luego,

Selin


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martes, 17 de enero de 2012

Reseñar tiene premio

Hace poco participé con una microrreseña en un concurso que se había organizado en una página de Facebook: Libros y Literatura. Se trataba del denominado Concurso Libros y Literatura de microrreseñas 2011.

Fue en los días previos a las Navidades y la votación, que compartí con mis contactos de Facebook para darles oportunidad de participar en uno de los sorteos del concurso, fue desde el 26 de diciembre hasta el 4 de enero. La microrreseña de "El monstruo en mí", de José Ignacio Becerril Polo, recibió un buen puñado de votos, 19, que la colocaron en el puesto 14. La verdad es que no aspiraba a más.

Luego vino el sorteo y ahí me llegó una alegría, pues había participado con una promoción del concurso en el blog y me tocó el premio, que consistía en un cheque de Fnac.es (que irá muy bien para las rebajas) y en un lote de libros de la editorial Impedimenta:



La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons
Flora Poste y los artistas, de Stella Gibbons
La juguetería errante, de Edmund Crispin
Reina Lucía, de E. F.Benson
Sábado por la noche y domingo por la mañana, de Alan Sillitoe
Las señoritas de escasos medios, de Muriel Spark

Me parece que tengo lectura para un tiempo.  :-)


Selin


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viernes, 6 de enero de 2012

Un microrrelato en "Cachitos de amor"

Empiezo el año con una alegría. Mi regalo de Reyes ha sido enterarme que el texto que envié al Concurso de Microrrelatos Románticos de ACEN ha sido seleccionado para aparecer en el libro "Cachitos de amor".








El mío se titula "Nosotros" y con ese título ya podéis imaginar por donde va. Son los sentimientos de toda una vida juntos.


Por ahora lo reservo, a la espera de que salga el libro y pueda compartirlo entonces, como una promoción añadida a la publicación.


Hasta luego,


Selin


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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Un microrrelato seleccionado en MundoPalabras

Esta tarde he recibido la notificación de que se podía acceder a la lista de seleccionados del "Primer Certamen Internacional MundoPalabras de Microrrelatos":




Me ha alegrado ver que ahí está el que envié, acompañado además por el de un compañero de aficiones literarias.

Este es el mío, que comparto aquí con vosotros:

 

COME Y CALLA


Bien sabía Amelia lo que costaba conseguir alimentos ahora.
—¿Mamá, volverá Blaky? Hace días que se fue —preguntó David.
—No lo sé, David. No te preocupes, pronto tendrás otro perrito.
La gente había escapado del desastre y se había refugiado en las montañas.
—¿Sabes, mamá? Esta mañana he visto cerrada la cabaña del señor José.
—Me parece que ha ido a reunirse con su familia.
—¿Pero no estaban muertos?
—Pues a lo mejor no. Venga, David, come y calla.
Amelia sonreía satisfecha de ver comer a su hijo.
Al menos por un tiempo no pasarían hambre.


Selin

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Protegidos en el desfiladero

La consigna para este mes es publicar un relato a partir de un fragmento de un libro. Por mi parte he escogido uno sacado del libro que he reseñado hace unos días (adjunto el enlace en el título):


El monstruo en mí, de José Ignacio Becerril Polo.


Por cierto, éste se presenta dentro del género de terror, aunque luego entra en la ciencia-ficción y ese es el poso final que me ha dejado. Una historia que te invito a leer a continuación, donde planteo el escenario de un posible futuro cercano, o lejano, que eso está por ver.
   
Al principio había escogido varias frases, pero gracias al comentario de Maga de Lioncourt he podido comprobar que no me había atenido a las normas de la propuesta. He modificado el texto, manteniendo el mismo enlace que ya había publicado antes.
    
El texto, que aparece en la página 25, es el siguiente:
    
"Los humanos somos así de inconformistas. Estrellas errantes que no pueden estar quietas ni en el Paraíso"


Y a continuación podéis leer la historia que me ha sugerido:



Protegidos en el desfiladero

David se encaramó, atravesando unos pasos angostos y encerrados entre paredes de piedra casi verticales, hasta lo alto del farallón que coronaba el desfiladero y se apostó en un hueco entre rocas que le mantendría a salvo del cielo, aunque mientras siguiese la oscuridad habría poco peligro.
Esperaba a su padre, que había marchado de exploración la noche anterior hacia los fuegos que se vislumbraban más allá del horizonte y que debían corresponder por su intensidad a una ciudad. Si tenía suerte, podrían reponer algo de lo que escaseaba o se había agotado.
Faltaba poco para amanecer, el horizonte comenzaba a teñirse de color anunciando otro día de fuego y muerte. Hacía rato que no se percibía movimiento alguno, los animales ya habrían vuelto a sus madrigueras y los pájaros estarían en algún escondite. Reinaba una falsa calma, preludio del infierno que se desataría otra vez, como cada mañana.
Pensó que ya no había tiempo, ahora no podría volver, aunque confiaba en que mañana regresaría. Sabía que él no se rendiría, nunca lo había hecho, pero ahora tendría que protegerse, allí donde estuviese.
Bajó de nuevo por el mismo camino hasta la base. Vio a su madre y se acercó hasta ella. Ante el gesto vacío de su hijo, Virginia no pudo reprimir un fruncimiento de labios, aunque sí contuvo el suspiro que pugnaba por salir. Estaban atravesando tiempos difíciles y no podía apartar algunos pensamientos negativos que la acompañaban.


Recordó como había empezado. Hacía tan poco y en cambio parecía tan lejano que es como si llevasen allí toda la vida.
Fue casi de improviso. El Sol comenzó a alterarse, con una serie de tormentas geomagnéticas cada vez más intensas. Entonces las autoridades intentaron tranquilizar a la población diciendo que eso formaba parte del ciclo de once años de actividad solar, que era algo normal y que no había un peligro real del que preocuparse. Incluso mostraban estadísticas o se referían a otras ocasiones, lejanas en el tiempo, que habían sido peores.
Pero no fue así. Se produjo una violenta erupción solar que llegó hasta la Tierra unos ocho minutos más tarde, interrumpiendo las comunicaciones de medio planeta. Tanto ellos como más gente, que también estaban sobre aviso, utilizaron las gafas de contemplar eclipses solares, que ya tenían preparadas. Sobre la superficie del Sol se veía una gran mancha, bastante mayor que las que se habían podido ver últimamente.
No esperaron nada más y se pusieron en marcha. Buscaron lugares seguros, fuera de las ciudades, donde podría reinar el caos en cuestión de horas. Si finalmente no pasaba nada grave, habría sido una excursión. Si ocurría lo peor...
Salieron rápidamente para llegar cuanto antes al lugar que tenían pensado. La carretera acababa en una zona de picnic, poco antes de entrar en una zona natural protegida. Allí dejaron el vehículo y siguieron a pie el resto del recorrido. Media hora más tarde y algo exhaustos por la carga de las mochilas y alguna bolsa que llevaban, llegaron a destino.
Habían intentado ir por sombra, pero había tramos descubiertos y ya habían sentido alguna quemazón al exponerse a la luz solar, que parecía intensificarse a cada momento. La temperatura apenas había variado, no era calor lo que se percibía, sino que debía ser un brutal incremento de los rayos ultravioleta lo que producía las quemaduras.
Al menos ellos habían conseguido salvarse al encontrar refugio bajo los salientes que formaban las paredes de roca del desfiladero. Estaban algo aturdidos, la situación les había sobrepasado y todavía no sabían lo que tendrían que hacer a continuación.
Mientras esperaban y sin poder utilizar los móviles, ya que estaban fuera de cobertura en aquel rincón apartado de todo, oyeron unos gritos lejanos. Apenas hacía dos horas que habían llegado y esa era la demostración de que finalmente había ocurrido el desastre, que unos infelices habían sufrido directamente sobre ellos al haberse entretenido más de la cuenta.
A partir de ese momento solo salían al exterior de noche, siempre mirando por si se veía alguna señal extraña, aparte de las auroras boreales que se habían enseñoreado del cielo nocturno y lo llenaban de cortinas en movimiento.
Algunos de los espacios que encontraron al fondo del desfiladero eran lo bastante grandes para permitir hacer vida allí debajo sin demasiadas apreturas. Lo que les venía muy bien, pues tenían que permanecer todo el día escondidos de los rayos mortales del Sol.
En otras circunstancias, aquel lugar hubiese resultado muy agradable. Un río corría por el centro y en los márgenes se mantenía la suficiente humedad, protegida por las paredes de roca, para mantener una abundante vegetación.
Cuando llegaron casi todo eran plantas silvestres, algunas de hoja carnosa, que ahora iban sustituyendo poco a poco por otras que les proporcionasen un mejor alimento y más variado.
Al principio les extraño que la vegetación pareciese inmune al Sol, incluso que creciese mejor que antes. Hasta que cayeron en que aquella frecuencia de luz proporcionaba mucha mayor cantidad de energía para la fotosíntesis.
Era como si hubiesen regresado a la Edad de Piedra. No del todo, al menos conservaban parte de lo que habían traído, lo que no se había gastado. Claro que echaban en falta muchas comodidades, pero contra eso poco podían hacer.


Virginia volvió de sus pensamientos y observó como David recogía unas cuantas acelgas silvestres junto con unas cuantas raíces de algo parecido a zanahorias, pero de mucho menor tamaño. Le reconfortaba ver que se había adaptado con facilidad y que mostraba buenas habilidades para sobrevivir en aquellas nuevas circunstancias. Como ahora, que podrían preparar un remedo de caldo. También vio como hacía un rápido gesto hacia un agujero entre piedras. Un revoloteo de plumas, que se extinguió casi al momento, le hizo pensar en que habría algo más de sustancia en la comida.
Cuando lo tuvieron todo preparado entre ambos, sacó la cocina solar al exterior para que aprovechar aquellos rayos de sol, dañinos si te exponías, pero que calentaban con rapidez los alimentos y los dejaban en su punto en poco rato.
El burbujeo le fue cambiando el humor y alejó las tinieblas de su mente, aunque aún persistía una cierta preocupación al pensar en Andrés, que todavía no había vuelto. Hubiese querido que se quedase todo el tiempo a su lado, pero sabía que no podía retenerlo allí, conformándose con lo poco que habían podido salvar y consumiéndose lentamente sin poder hacer nada por evitarlo.
No,cuando ella intentó convencerle de que no se arriesgase, que allí ya estaban bien y era un buen sitio, le había dicho que aquel podía ser el mejor sitio del mundo, pero que no podían aspirar únicamente a sobrevivir de cualquier manera. No solo por ellos, sino por David y quienes viniesen después.


En su corazón sintió que vendrían tiempos mejores, tan solo deseaba que estuviesen juntos.

Selin

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sábado, 19 de noviembre de 2011

Reseña: "El monstruo en mí", de José Ignacio Becerril Polo

Una nueva reseña que me apetece compartir con vosotros, se trata de un libro recién editado, del cual me ha llegado un ejemplar promocional gracias a la iniciativa de su autor, compañero en las aficiones literarias.


TÍTULO: El monstruo en mí
AUTOR: José Ignacio Becerril Polo
EDITORIAL: Saco de Huesos Ediciones http://www.sacodehuesos.com
ISBN: 978-84-939421-7-5
Primera edición, septiembre 2011, 206 páginas


SINOPSIS (de la contraportada del mismo libro): 

Dentro de nosotros hay un monstruo que se oculta, que acecha, que teje retorcidas elucubraciones para justificar sus más bajos instintos. Que cuenta cuentos macabros y se ríe como una vieja. José Ignacio Becerril Polo quiere mostrarte el monstruo que hay en él. Sin subterfugios. Sin disfraces. En toda su crudeza. ¿Te atreverás a mirarle sin apartar la vista?


RESEÑA:

“El monstruo en mí” se compone de tres novelas cortas y seis relatos. Una buena variedad con ese denominador común que muestra el título: el monstruo interior. Ese que tenemos tan cercano a cada uno de nosotros, aunque queramos ocultarlo o intentemos perderlo en un oscuro rincón olvidado.
La primera impresión que tuve al recibir el libro fue bastante positiva. Se veía una edición cuidada, tratada con profesionalidad; superior a la autoedición que vemos a menudo, incluso a la edición que producen algunos premios literarios como resultado. Es un libro que se podrá releer varias veces, sin limitarse a ocupar un hueco en la estantería.
Luego llegó el turno de la lectura. Pausada. Cada historia muestra una faceta oscura y merece leerse por separado. Una por una. Seguro que notaremos que alguna es más propia que otra, pues hay temas que pueden ser duros para alguna persona y se sentirá obligada a alejarse, a tomar distancia. El tratamiento puede llegar a ser crudo, incluso con descripciones extremadas, aunque tengo que reconocer que no me han parecido morbosas.
La lectura nos sumerge, con un lenguaje rico en matices y descripciones, en unos mundos que nos resultan extraños y familiares a la vez. Que podemos compartir o rechazar, pero que siempre nos dejan grabada su huella, sea en forma de unas imágenes o de unas palabras. Un libro que deja una impronta, unas sensaciones marcadas.
Durante el recorrido por sus páginas se asiste a una metamorfosis, es el viaje de un monstruo desde su oscuridad interior hasta la luz exterior. Un recorrido desde las profundidades del alma, que pasa por la proximidad cercana y familiar, hasta llegar al entorno social.
Una transformación que concluye en la catarsis de un final inesperado al principio del libro, pero coherente con su desarrollo.

Selin

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jueves, 10 de noviembre de 2011

El día de los cinco Reyes y otros cuentos

En este libro aparece un microrrelato que envié a la 1ª Convocatoria 2011 Microcuento Fantástico. Ha sido seleccionado junto con otros 111 para formar parte de la antología publicada bajo el título de la obra ganadora. Con el aliciente añadido de la concurrencia en esa selección de unas cuantas personas con las que comparto espacio común, ya sea en “Adictos a la escritura” como en “El Multiverso”.
La presentación del libro se realizará el próximo día 19 de noviembre en la librería Argot dentro de las actividades del FANTASTI’CS 2011 que se realizan estos días en Castellón.
Este es el microrrelato con el que participo y que comparto aquí con vosotros:

CULPABLE
Cuando atendía aquel paciente, Adela Galado intentaba no pensar. Había conseguido olvidar su nombre, pero no su crimen, que todavía se mantenía fresco en su memoria.
Había ocurrido dentro de un centro comercial, en una zona de juegos infantiles. La muerte se cebó de manera indiscriminada. Varias familias quedaron destrozadas para siempre. Un guarda de seguridad consiguió interrumpir la masacre. El disparo derrumbó al asesino. Mientras yacía en el suelo, sus víctimas fueron atendidas por los servicios de urgencias. Unas pudieron salvarse, pero desgraciadamente otras dejaron allí sus vidas.
Cuando fue su turno, ya estaba en coma. Fue llevado al hospital, donde permanecía intubado desde entonces a las máquinas que mantenían aquel cuerpo con vida.
El juicio fue breve. Las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad eran contundentes, mostraban un crimen execrable y no dejaban lugar a dudas. El veredicto del jurado fue unánime: culpable. El tribunal condenó al acusado a muerte. Pero no se podía ejecutar a un enfermo, por lo que continuó ingresado en el hospital.
Fue pasando el tiempo y, lejos de recuperarse, se fue acentuando el deterioro físico hasta que se llegó al convencimiento de que nunca se recuperaría. Entonces se optó por una solución alternativa, ya que aquel crimen no podía quedar impune. Una vez se tomó la decisión, ya no hubo más dilación, justo al día siguiente se recibió la orden terminante en el hospital de extraer el ADN del paciente para proceder a su clonación.
Mientras cumplía las instrucciones, Adela Galado sintió que por fin se liberaba de aquella carga y finalizaría aquella pesadilla. Aunque también le estaba ocurriendo que si por una parte llegaba la ansiada tranquilidad, por otra una idea comenzaba a corroer su mente:
¿Sería en verdad culpable aquel a quien ajusticiarían 9 meses y 18 años más tarde? ¿O sería otra víctima más?



Selin


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martes, 8 de noviembre de 2011

Mi participación en "Bocados Sabrosos"

Para empezar, por que el título puede despistar, “Bocados sabrosos” es un libro que recoge unos 300 microrrelatos seleccionados entre los más de 1000 que participaron en el I concurso de microrrelatos realizado por ACEN (Asociación Cultutural de Escritores/as Noveles)  allá por el mes de junio.
Por fin ha llegado el momento de la presentación oficial, que  tendrá lugar el sábado 3 de diciembre a las 12h en la librería Argot de Castellón.
Pues bien, dentro de ese libro aparece un pequeño texto mío, que comparto aquí con vosotros:


TORNEO
El novel escritor observa nervioso a sus contrincantes caballeros de la palabra, mientras ansía medirse en justa singular, en pos de una gloria que se mostrará esquiva para la mayoría, descabalgados y obligados a contemplar el desenlace desde la distancia. Un único vencedor, cuando todos han mostrado con enorme ilusión sus mejores historias.

Los concursos son así: muchos participantes ilusionados y un ganador. Por eso es de agradecer cuando una amplia selección nos permite ver publicado algo nuestro en un libro.

Esto, una cosa más, este no es un libro al uso como otros muchos, sino que también tiene un propósito extra, que reproduzco tal cual lo explica la editorial:

Los beneficios de dicho libro irán destinados a actividades de promoción de la lectura para niños y niñas con parálisis cerebral . Para ello hemos firmado un convenio con la Fundación Borja Sánchez (http://www.fundacionborjasanchez.org). El día de la presentación del libro “Bocados sabrosos” varios niños y niñas de la Fundación vendrán a leer microrrelatos junto con los/las autores/as que estén presentes. También el día 27 de noviembre, como primera actividad, durante la celebración de la V marcha no competitiva por la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, ACEN facilitará un cuenta cuentos para todos los pequeños que participen en la marcha.

No creo que pueda estar ese día, así que todavía no tendré mi ejemplar del libro, pero no tardará mucho... eso espero.
Hasta luego,
Selin


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lunes, 31 de octubre de 2011

Noche Ánimas: Reunión de vecinos

Tal como decía, os presento un nuevo relato, del cual avancé la sinopsis (o tagline):

"¿A quién se le ocurriría convocar la reunión de los vecinos de la escalera un 31 de octubre? ¡Es la noche de ánimas!"


Este es el resultado:


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REUNIÓN DE VECINOS UNA NOCHE DE ÁNIMAS



Braulio, el pasante de la gestoría, había ido a recoger a Mercedes, su jefa, para que pudiesen llegar a la hora convenida para la reunión de vecinos del número 13 de la calle del Último Adiós.
En principio tenía que haber sido en otra fecha, pero coincidía con una fiesta que organizaba el municipio y se había cambiado al 31 de octubre a las 8 de la tarde. Referirse a la tarde era un decir, pues ya sería noche cerrada después del cambio de hora.
Había sido una tarde ajetreada en la oficina y Braulio llegó justo a tiempo de evitar una reprimenda, apenas un minuto antes de que Mercedes saliese de una reunión con unos posibles nuevos clientes. No se la veía muy contenta, por lo que Braulio evitó preguntarle cómo le había ido.
—¡Venga! ¡ Vámonos ya! —dijo muy seria Mercedes en cuanto entró en el coche—. Que se nos hace tarde.
Braulio no dijo nada, se limitó a asentir y se dispuso a conducir lo más rápido posible, pues solo faltaban quince minutos para la reunión de los vecinos y a nada que se complicase el tráfico no llegarían a tiempo. De hecho, aún yendo todo bien se retrasarían, aunque fuese poco.
Con todo, llegaron a tiempo de que la reunión de los vecinos empezase a la hora convenida, aun siendo los últimos en comparecer, que ya estaban presentes todos los vecinos interesados, reunidos dentro de la entrada del edificio.
Una vez intercambiadas unas breves salutaciones, se dispuso Mercedes a ir marcando los presentes en la lista de viviendas que Braulio le había pasado un momento antes. A medida que los apuntaba, Mercedes se fue animando. Lo normal era esperar a la segunda convocatoria para empezar formalmente, pues no se llegaba al quórum, pero en esta ocasión la asistencia era bastante numerosa y no haría ninguna falta. La verdad es que casi no cabían en aquel espacio.
No obstante, mientras apuntaba a los asistentes, a Mercedes le venía a la memoria que alguno de los pisos que iba apuntando tenían que estar vacíos o en venta. En concreto, había habido varios fallecimientos durante aquel año, pues muchos vecinos eran gente mayor, y no había habido ninguna modificación reciente en los recibos que pasaba cada mes de los gastos de la comunidad.
Más todavía, pensó que debía estar cansada, pues tenía la sensación de que veía como difuminadas a algunas personas, sobre todo las más jóvenes, que hacían poco que estaban en la escalera.
No obstante prosiguió con el orden del día que se había propuesto para la reunión: el estado de cuentas, las incidencias del año, escoger entre tres presupuestos para reparar el ascensor,...
El ambiente siguió tranquilo y los puntos se fueron aprobando por unanimidad.
Hasta que se llegó a la propuesta de pintar la fachada del edificio, donde la discusión no fue por cual presupuesto escoger entre los presentados, sino que se centró en el color que se escogería para hacerlo.
Las personas más jóvenes y buena parte de las de edad preferían un cambio respecto del actual, que les parecía algo apagado. Pero los más viejos se empeñaron en mantener el mismo color, pues era el que siempre habían visto y les resultaba familiar.
Después de un buen rato y viendo que no se pondrían de acuerdo, Mercedes optó por proponer una votación. Había calculado que ganaría la propuesta de cambiar el color, pero su sorpresa fue mayúscula cuando muy pocas manos se alzaron para votar eso mismo. Incluso le parecía a Mercedes que algunos jóvenes tenían el brazo sujeto al lado del cuerpo por algo medio fosforescente.
Si antes se notaba cansada, ahora ya empezó a encontrarse mal, se sentía algo mareada. La votación por mantener el color mostró casi todas las manos alzadas, algunas de manera normal, otras parecían colgar de la nada o de una especie de lianas espectrales.
Solo fue anotar el resultado de la votación, que Mercedes dio por concluida la reunión y les comunicó que en unos días pasaría una copia del acta a cada vecino. Estaba viendo demasiadas cosas raras aquella noche y solo quería irse lo más pronto posible a su casa. Hasta se le habían quitado las ganas de celebrar nada, aunque la tradición era comer, en familia o entre amigos, castañas asadas y boniatos.
—¡Qué lío! —exclamó Mercedes cuando salían hacia la calle— Por un momento he pensado que se iban a pelear entre ellos por el color de la fachada.
Es lo normal, discuten, hasta alzan la voz, pero al final no pasa nada —repuso  Braulio—.
—Sí, ya lo sé, pero es que tampoco me encontraba bien esta noche, no sé, me parecía que veía cosas raras.
—Bueno, no te preocupes por eso, no vale la pena. ¿Vamos para la fiesta?
—¿De qué fiesta me hablas? Anda, Braulio, déjate de bromas que hoy estoy muy cansada, no lo sabes bien. Llévame de vuelta hasta la oficina, que tengo el coche en el parking.
—Verás. Es que nos esperan en la fiesta del cementerio —dijo Braulio, ahora bastante serio—.
—¿Dónde? ¡Ni loca! Mira, que ya he tenido bastante para esta noche, así que déjalo, ¿vale?
—Lo siento, pero esto va en serio, Mercedes —una sonrisa triste acompañó sus palabras—. Cuando veníamos a toda velocidad con el coche para llegar a tiempo a la reunión, hemos chocado de frente con un camión y el coche ha quedado destrozado. Ahora nuestro sitio está allí... para siempre.

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Gracias por leerme,

Selin