jueves, 27 de diciembre de 2012

Título clave, proyecto de diciembre de "Adictos a la escritura"

Para este mes, la propuesta ha sido partir de un título, adjudicado entre los propuestos entre todos los participantes, para construir un relato de una extensión máxima de dos páginas. A mí me ha correspondido este:

Siete minutos para las diez menos cuarto... y tres segundos


Noelia estaba nerviosa, preparada para salir desde hacía un rato mientras esperaba el aviso de Elvira y empezaba a pensar que se le había olvidado avisarla. Volvió a mirar el reloj, agarró el teléfono y tecleó su extensión para reavivarle la memoria. Después de dos tonos oyó como descolgaba y la interrumpió sin darle tiempo a preguntar nada:
—Pero, Elvira, ¿qué pasa que no me dices nada?
—¡Ah, eres tú! No se me ha olvidado, en serio. No te he llamado porque Alfredo aún no ha salido a desayunar.
—¿Todavía no? ¿Cómo es eso?
—Pues no lo sé, chica. Oye, que no te preocupes, cuando vea que se levanta de su mesa, tú tranquila que te aviso, ¿vale?
—Vale, pero estate atenta.
Intentó sin éxito volver a la tarea que tenía a medias. Clicó en el reloj de la pantalla del ordenador. La mirada distraída seguía como hipnotizada el recorrido de la manecilla del segundero. Las manecillas avanzaban sin descanso, pero los minutos eran eternos y los segundos lentísimos.
No podría esperar mucho más, la habían convocado para una reunión a las diez en punto y si tardaba mucho más no tendría tiempo material de volver sin retrasarse.
Comprobó una última vez el reloj: ya solamente faltaban siete minutos para las diez menos cuarto y el segundero seguía implacable, ¡ring!, tic-tac, ¡riiing!, tic-tac, ¡riiiinnngg! Al tercer tono salió de su ensimismamiento, descolgó frenética el auricular y casi chilló mientras se incorporaba de la silla:
—¡¿Ya?!
—¡Más bajo, tía, que oirá todo el mundo! Sí, ahora mismo sale...
Noelia colgó dejando a su amiga con la palabra en la boca y fue disparada hacia la puerta, la abrió, salió al pasillo y... chocó con Alfredo que cruzaba por delante en ese momento hacia la salida.
—¡Perdón, qué tonta! No te había visto.
—No tiene importancia —dijo sujetándola con firmeza para evitar que trastabillase.
—Salía a desayunar, se me ha hecho un poco tarde y...
—¡Qué casualidad! También es mi rato de tomarme un café. Por cierto, me llamo Alfredo.
—¡Ah! ¿Sí? Esto... soy Noelia. ¿Vas a algún sitio en particular?
—He empezado hoy a trabajar y no conozco la zona. ¿Me recomiendas algún sitio?
—Yo voy a una cafetería que está bien y queda cerca.
—¿Te puedo acompañar?
—Sí, claro, ven.
Se pusieron en marcha, salieron del edificio y se encaminaron a la cafetería, donde llegaron enseguida. Había pocas mesas ocupadas y pudieron escoger una, que estaba junto al ventanal que daba al exterior, y ocuparon después de pedir las consumiciones, que se las trajeron al momento.
—¿Cuánto tiempo llevas aquí? En la empresa quiero decir.
—Medio año —contestó Noelia.
—No es mucho, ¿te gusta tu trabajo?
—Es trabajo. A ti poco te puedo preguntar, ¿no? Acabas de llegar.
—Sí. Bueno. Ya te dije, es mi primer día.
—¿Y cómo es que te han contratado? Perdona, no es que quiera ser indiscreta, pero ya sabes, no están los tiempos para ampliar plantilla.
—Tienes razón —dijo mientras la miraba indeciso.
—Pero tú has tenido mucha suerte.
Alfredo pensaba en lo que podría decir ya que estaba claro que tendría que responder.
—Bueno, digamos que ha sido un contacto personal —Ante la expresión evaluadora de ella continuó intentando dejarlo algo más indefinido—. Alguien que conoce a alguien y ya ves, aquí estoy.
Abrió los brazos, con las palmas de las manos hacia delante, a la vez que mostraba una sonrisa inocente.
Aunque el gesto parecía sincero, Noelia pensó que habría más de lo que decía, algo así como un lazo familiar y decidió no insistir, no fuera alguien demasiado cercano a los dueños. No obstante sentía la curiosidad y se prometió que no lo dejaría así.
Seguían con el desayuno cuando se escuchó una voz que a Noelia le sonaba conocida:
—¡Hola, Alfredo! ¿Cómo va eso?
—¡Hola, Claudio! —Se levantó bastante rápido y con gesto de sorpresa— No esperaba encontrarte aquí.
—Tampoco está tan lejos el despacho.
Aunque el tono sonaba festivo, Noelia ahora ya había reconocido la voz del director y dueño de la empresa, Claudio Gutiérrez. De buena gana se hubiera escondido debajo de la mesa, aunque no resultase nada elegante. Los dos hombres estaban de pie, a su lado. Se vio obligada a levantar cortésmente la cabeza y su sorpresa fue mayúscula al ver como el director, ¡su director!, se echaba casi encima de Alfredo y le daba un beso... en la mejilla por el giro que hizo éste en el último momento. Se sintió muy azorada. Si por una parte no tenía que haberlo visto, por otra se sentía algo estafada y molesta consigo misma, ¡mira que no darte cuenta! Por si faltaba algo, también la había reconocido su jefe:
—¡Hola, señorita Almansa!
—¡Buenos días, señor Gutiérrez!
—¿Llegará a tiempo a la reunión? Se acuerda que tiene que traer el informe que le solicité, ¿verdad?
—Ya me iba, señor Gutiérrez —Se levantó alterada, agarró su chaqueta y el bolso, y se fue todo lo rápido que pudo para evitar que le dijese nada más.
Cuando salió por la puerta, Alfredo se encaró con Claudio.
—¿A qué ha venido eso? Un poco más y me das un beso en los morros.
—Alfredo, sabes como yo que igual que te miraba ella, te mirarían hasta ahora el resto de empleadas. Comprenderás que no podía permitirlo.
—¡Hombre, no fastidies!
—Sabes que mi hermana es muy importante para mí y ahora estoy totalmente seguro que no tendrá de que preocuparse. ¡Venga, cuñado, volvamos al trabajo!


Selin

4 comentarios:

  1. Muy bueno. Me encantó el giro del final. Jaja. Saludos.

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  2. ¡Hola, Selin!

    Extrañé leerte por cinco meses y ahora regreso con emoción para disfrutar tus relatos como ensaldas bañadas de aderezo a la humor negro que le dan un exquisito sabor como lectora.

    El título de Ichabod Kag, parecía como de una película de acción; aunque disfruté el desarrollo que le diste a la historia, sobre todo los personajes de Noelia, Alfredo y Claudio, ni se diga.

    Por cierto, me encantan los finales con trampa; eres muy bueno a la hora de involucrarlos.

    Saludos Karuna ^^

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  3. Muy original y sorprendente ^^ me encantan las historias así.

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  4. Un doble giro final muy divertido : ) Buen relato.

    Saludos.

    Rubenson

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